En esta dirección se ven fotos diferentes, no turísticas, de mi ciudad. Esta me parece muy apropiada para estos tiempos…

Aquí una síntesis del artículo que publica la revista Ñ, sobre una de las historias que nos duelen a los argentinos.
Me duele todo esto… hoy le regalamos un cofre a un ex-combatiente de Malvinas para que guarde allí las cartas que escribió desde las islas…
El discípulo se quejaba constantemente a su Maestro Zen: «No haces más que ocultarme el secreto último del Zen». Y se resistía a creer las consiguientes negativas del Maestro. Un día, el Maestro se lo llevó a pasear con él por el monte. Mientras paseaban, oyeron cantar a un pájaro.«¿Has oído el canto de ese pájaro?», le preguntó el Maestro.«Sí», respondió el discípulo.«Bien; ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada».«Sí», asintió el discípulo.
Si realmente has oído cantar a un pájaro, si realmente has visto un árbol…, deberías saber (más allá de las palabras y los conceptos).
¿Qué dices? ¿Que has oído cantar a docenas de pájaros y has visto centenares de árboles? Ya. Pero lo que has visto ¿era el árbol o su descripción? Cuando miras un árbol y ves un árbol, no has visto realmente el árbol. Cuando miras un árbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un árbol. ¿Alguna vez tu corazón se ha llenado de muda admiración cuando has oído el canto de un pájaro?
Tony de Mello
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¿Qué te traés entremanos? Un secuestro, un rapto, una fuga… aunque así fuera, no puedo dejar de experimentar que estoy en buenas manos, que me estás queriendo, que qué bueno todo esto, que me curás, que me aquietás, que me atormentás también… hoy comienza la primavera allá… feliz primavera!
Archivado en: Pequeños sentidos
Amig@s: estoy preparando un lindo viaje … un particular viaje… un soñado viaje… Me dejarán subir al avión siendo un árbol?
Qué vértigo! Hace siete años que no subo a ninguno…

Archivado en: Desde el pie, Pequeños sentidos, como agua entre los dedos... el amor
No sé qué les pasa a mis plantas. Están todas floreciendo rabiosamente, insolentes, como si fuera plena primavera. Y en mi pequeño jardín de un piso 11 se está juntando todo un ecosistema, abejitas, mariposas, un colibrí… un singular bichito…
Archivado en: Desde el pie
Preparando mis cuadernos para empezar el lunes las clases, juntando lápices, birome, clips, hojas, carpetas… encontré esto que andaba yo escribiendo por agosto de 2004…
Que no sé hasta dónde, que no sé cuándo, que no sé quién… que hoy por hoy el no-saber es mi condición. Necesito la terapia del papel, del escribir, no mi historia, no un desarrollo lógico, más o menos entreverado de lo que viví y fui. No, hoy estoy parada en mi presente. Y sé que un día te voy a encontrar. Mi hoy es búsqueda y silencios, percibir mi adentro. Pero un día te voy a encontrar, simplemente porque ya estás. Porque vivís y en alguna medida dentro mío.
Esta frase me la regaló un amigo hace unos siete años, y desde entonces me ha iluminado como un faro…
No sé hacia dónde me terminará llevando todo esto, pero sí sé muy bien de dónde me saca…
Me ha ayudado a caminar desde entonces, a migrar, a migrar…




