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Qué bien hace volver a ciertos lugares…
…aquí el inicio de “Un lugar en el mundo”, de Aristarain.
En Argentina tenemos un imaginario peculiar sobre la maestra . Lo encarna la maestra rural, la que da su vida por las letras, por la cultura, metiéndose entre montes, viviendo en una pequeña habitación contigua al única aula en la que alberga a sus doce o trece alumnos que hacen varios kilómetros diariamente para aprender a leer y escribir. Ella sabe de mocos y piojos, de vacunas, de huerta, de ciencias y de cuentos. Si tiene la suerte de tener un medio de movilidad propio, también se convierte en partera, en transportista, en periódico vivo del pueblo…
He visitado algunas escuelas que aún conservan este modo de funcionar. He conocido maestras así. Algunas se casan típicamente “con el médico del pueblo”, que también ha emigrado de la ciudad para ir hasta allí, dando su tiempo, su memoria, sus años. Otras muchas se quedan solteras haciendo de su vida de maestra su razón de ser. Las arrugas de estas mujeres son un canto a la vida.
Aquí algunas notas sobre una de ellas, intrépida, enseñaba en una escuela que funcionaba en una casa rodante, tirada por un tractor.

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Te veo llegar y me alegras. Una sonrisa me estalla desde adentro. Se me ilumina la mirada. Tan puntual como siempre, yo me sorprendo de esperarte una vez más, de quererte cerca, de necesitarte.
En ciertos momentos estás más cerca aún que hoy y me desnudo, y te dejo acariciarme.
Cuántas veces tu presencia me devolvió la luz, me sacó de mis sombras…
Presentirte en el horizonte ya me estremece. Si hasta he llorado feliz viéndote pintar colores para mí.
Gracias por tanto, para mí y para todos.


El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es ‘hola’ y la segunda ‘¿unos mates?’. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres chismosas y charlatanas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes.Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ‘¿Dulce o amargo?’. El otro responde: ‘Como lo tomes vos’.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.Siempre.Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestraspestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por dentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores…
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!’.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ‘¿está caliente, no?’.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia del uno por uno.
Es la obligación de decir ‘gracias’, al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
(circula por la web, como el mate…)
He vuelto a mis clases, he vuelto a ver ya esa cantidad de adolescentes con los que trabajo. He vuelto a decir sus nombres y a mirar sus rostros. Estoy disfrutándolo.
Hoy, sanviernes, me levanté a las 5.00 hs. para viajar hasta mi lugar de trabajo. El recorrido esperado de los viernes. Tomo un colectivo, luego camino unas quince cuadras (1500 mts) por camino de tierra. Veo el trigo sembrado, patos, gansos, pavos todavía durmiendo, escucho gallos saludando; comparto el trecho con algunos de los chicos llegando en bicicleta y otros en sus autos, con sus padres. Cruzo un pequeño puente, escucho el río entre las piedras. Llego cuando está amaneciendo. Regalos que la vida me hace cuando se despierta.
Siempre he querido dejar una huella, un rastro, un sendero aunque fuera casi imperceptible. Sin embargo, constato que no soy yo. Son ellos y ellas los que escriben en mí, los que dejan su huella. Y yo aprendo, paso a paso… aprendo eso, que vivir es paso a paso.
Estoy tan cansado de polémicas, de exclusividades, de fanatismos! En tu casa puedo entrar sin vestirme con un uniforme, sin someterme a la recitación de un Corán, sin renunciar a nada de mi patria interior. Junto a ti no tengo ya que disculparme, no tengo que defenderme, no tengo que probar nada. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares. Si difiero de ti, lejos de menoscabarte, te engrandezco.
Yo que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti. Tengo necesidad de ir allí donde soy puro. Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Amigo mío, tengo necesidad de ti como de una cumbre donde se puede respirar. Tengo necesidad de acodarme junto a ti, sobre la mesa de una pequeña hostería y brindar en la paz de una sonrisa semejante al día.
Si todavía combato, combatiré un poco por ti…
Antoine de Saint-Exupéry
Carta a un rehen
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Después que no digan que la naturaleza no enseña… este es un lugar de mi ciudad, un auténtico monumento a los zapallos. Y a la diversidad.
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Otras divertidas palabras con las que llegaron a este blog. Si es que me dan letra! Pues ahora resulta que estoy aumentando en progresión geométrica la cantidad de lectores, juas!
Estimad@ lector@ , si te detenés un poco en este blog, encontrarás posts escritos por mí en muchas circunstancias. Fundamentalmente, las ganas y la forma se la di luego de conocer a una persona a la que quiero mucho en este mundo bloguero. Es de España y he tenido ya la alegría de ir a verla (vivo en Argentina). Esto para darte ánimo, a veces encontrás algo más que un pasatiempo en este ámbito. También encontrarás algunos videitos y fotos interesantes. Recomiendo “Al otro lado del río“, hecha con mímica por algunos niños.
Bueno, lo sé, para quien escribe “Señoras buscando jóvenes” este no es el blog. Buen viaje a las señoras! Yo ya tengo la mía…
En 1853 se sancionó la Constitución cuyo artículo 25 decía: “El Gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes”.

Otra vez, dejo los comentarios a consideración de los lectores… perdonen la insistencia… hoy se me dio por estas cosas también.
Buscando fotos llegué a este sencillo cuadro que refleja el censo de 1914 en Argentina, como se puede ver, por cada tres habitantes uno era extranjero… ¿qué decir? A buen entendedor pocas palabras…
En los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del S. XX se producen ingresos de grandes grupos inmigratorios (con preponderancia de españoles, italianos y judíos), que se radican en el interior del país, así como también en barrios de Buenos Aires.
Sucede en este período una transformación en ciertos sectores de la sociedad argentina: Mar del Plata comienza a dar sus primeros pasos como ciudad turística, Buenos Aires se hace cada vez más cosmopolita, es la época de guapos y compadritos, del tango y el lunfardo, de la danza y la canción que nació orillera y fue ascendiendo; del tranvía y del conventillo…
| Censo Argentino de 1914 |
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| Población autóctona: 18.425 Superficie Total de la República Argentina 2.797.123 Km2 Fuente: Censo de 1914. Datos extraídos de “Historia Argentina” de Sintesoft |
Que me disculpen el tono, pero a veces tengo necesidad de escribir cosas como ésta que escribí hace un año…
El vacío son las preguntas nunca contestadas…
Ausencias prolongadas de personas que estuvieron… pérdidas.
Fracasos… lo que quise que fuera de una manera y no fue.
Aquí encuentro todo “lo que no está”, pero no aquello que nunca estuvo, sino lo que alguna vez estuvo y ahora no… lo que quedó inconcluso. Mis duelos. Baúl de mis tristezas y dolores.
Faltantes en la fiesta de mi vida … que quedaron en un lugar al que evito entrar… zona incontestable… incógnita perenne … soledad despoblada … memoria no-visitada.
Palabras, caricias, miradas que se borraron, que fueron pero ya no son… esa es la cosa, ya no son, ya no están… ese pedazo de no-ser sufrido como amenazante. Sí, “la belleza es el canto de una carencia”… pero hoy me resisto a esa belleza!!! Hoy sufro esa carencia! Hoy no la quiero mirar! Hoy te rechazo, vacío, incomodidad vital, insatisfacción, grieta abierta.
Hoy estoy en un momento de pérdida y me cuesta perder… y no quiero perder …


