Te busco, te busco yo…


Elogio de la pregunta
20 septiembre, 2007, 9:40 pm
Filed under: Desde el pie, Palabras mayores

La pregunta para mí es una de las realidades de nuestro lenguaje más abrumadoramente humana: la pregunta es horizonte abierto, es fragilidad, es vulnerabilidad a lo nuevo, es el reconocimiento certero de la más íntima certeza, la certeza de la incerteza.
Y me gusta la pregunta en castellano, sí, la que tiene dos signos, que es pregunta desde el comienzo hasta el final, toda ella ignorancia, toda ella no-saber.
No todas las preguntas son preguntas en realidad, están las preguntas que contienen respuestas, están las cargadas de un “deber ser” inmutable, están las preguntas preocupadas, atadas, despojadas de libertad. No, esas no son preguntas. Las preguntas suponen, a priori, un despojo de sí. Las preguntas no son demandas, sino ofertas. Ofrecimiento de sí a la sorpresa, a la novedad, a lo inconcluso, a lo incompleto, a lo no-pensado.
Estoy enamorada de la pregunta y de las preguntas. Y, ¿cuáles son mis preguntas?



Los Lapachos
20 septiembre, 2007, 2:06 pm
Filed under: Desde el pie, General, Inspiradora, Palabras mayores

Encontré este texto, por ahí:

Para los hombres del sur, el lapacho es imagen de dureza y resistencia. Con su madera se fabrica aquello que debe soportar la intemperie y los atropellos de la fuerza animal. Las mejores tranqueras son de lapacho, lo mismo que los bretes y las mangas.

Pero el hombre del sur conoce de éste árbol, solo su madera. Es decir, lo ha visto despojado de toda su realidad natal, desnudo en su escueto servicio. Para el que no conoce el lapacho más que en su misión, su principal cualidad es la resistencia y la dureza de su madera que no se pudre.

Y sin embargo no hay cosa más tierna que el lapacho, cuando se lo va a encontrar entre los montes misioneros. Es un árbol esbelto, femenino en su talle. De hojas suaves y luminosas, que el viento mueve casi sacándoles un gesto humano. Su copa se abre allá arriba como un rostro sobre un tronco sin desperdicio y sin espinas.

Y en septiembre, el lapacho es una niña quinceañera. Antes de recuperar sus hojas, se viste todo de rosado en un reventón de flores que regala en abundancia, embelleciendo la geografía que lo acoge. Es el centinela de los montes, que descubre antes que los demás la llegada de la primavera. Lo que el Jacaranda es en azul , el lapacho lo es en sonrojo. El invierno lo despoja de sus hojas pero antes de volver a vestirlo, la primavera le regala toda su ternura que sólo la selva virginal puede entregar a sus criaturas.

Es un árbol que crece lento. No tiene apuros. Sabe esperar en la fidelidad de sus ciclos, viviéndolos uno a uno con intensidad, tanto en sus desnudeces invernales como en sus derroches de vida. Su madera se va haciendo lentamente por eso logra ser tan resistente. No necesita ser descortezado como el quebracho su resistencia le llega hasta la piel. Cuando se entrega, se entrega entero.



Alt + 164
9 septiembre, 2007, 1:41 am
Filed under: General, Palabras mayores

Tiene algo de coqueta, sí. Es pronunciada correctamente por el selecto y multitudinario grupo humano de hispanohablantes.

A la vez que  coqueta, refinada. No está en todos los teclados. Antes había que memorizarse el “alt 164”, básico saberlo, a menos que alguien quisiera escribir anios en  vez de años, anioranza en  vez de añoranza

Sin embargo, lo que tiene de coqueta y refinada, lo tiene doblemente de asequible, gracias a  esa sonoridad  campechana, simple, casi como de una mueca cómplice. A mí pronunciarla  me conlleva  una sonrisa  asegurada. La lengua acaricia el paladar como haciéndole  cosquilla. No es la dureza de la te, ni la persistencia de la de, ni la insolencia de la erre.

Ni qué decir que de un tiempo a esta parte los ñomos y ñomas (gnomos, gnomas…) se han instalado en mi lenguaje cotidiano y así la eñe  ha plantado una tiendecita en casa, un domicilio propio.

Aprovecho el espacio  para reclamar la inclusión de la consabida letra en los  circuitos cibernéticos, para que nadie tenga que camuflar el nombre de su blog ni de cualquier emprendimiento  en la  dirección “URL” , ni tener que escribir musaranias en vez de musarañas, como corresponde. He dicho.



Historias sin contar
9 septiembre, 2007, 12:41 am
Filed under: Desde el pie, Palabras mayores

Cada vez que me asomo a la mirada esquiva de alguien, a una  timidez infranqueable, a la luz que se obstina en esconderse en  quién sabe qué  recovecos interiores,  pienso en cuántas historias hay  sin contar. Cuánta experiencia personal, dolorosa, injusta, obturada, no mediada por la palabra.

Contar una historia , nuestra historia, nos permite alumbrarla. Eso mismo, darla a luz. De otra manera, no es  nuestra historia, nos volvemos presos  de ese hecho, de esa concatenación de acontecimientos  que nos enmudeció de alguna manera.

¿Tenés historias sin contar? Buscate alguien, o quizás sólo un papel, o el mar, o la montaña como  oyentes. Emancipar la propia vida tiene que ver con la certera posibilidad de decir-nos.



Utopía
7 septiembre, 2007, 3:18 pm
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Antigua sabiduría monástica
7 agosto, 2007, 4:45 pm
Filed under: Inspiradora, Palabras mayores

Ser donde uno está.

Estar donde uno es.



El dolor de la lucidez
31 julio, 2007, 5:14 pm
Filed under: Desde el pie, Inspiradora, Palabras mayores